La Distimia

Parece que poco a poco vamos siendo más consciente de la importancia de una buena salud mental, pero aún quedan tabús que eliminar, sin duda.
Hoy quiero hacerme eco sobre la distimia, que sin llegar a padecer los síntomas intensos de la depresión, produce en quien la padece un desánimo constante, pierde poco a poco el interés por las actividades cotidianas, el autoestima, etc... Al ser prolongada en el tiempo hace que las relaciones con los demás se vea afectada y no solicite ayuda a un profesional.
Aunque no se sabe a ciencia cierta qué es lo que la motiva, sí se conoce que es más común en mujeres, aunque puede darse en hombres, niños y adolescentes, influye el factor hereditario, y el detonante no tiene por qué ser una experiencia emocional fuerte. Los estudiosos dicen que es una mezcla de la química cerebral, hormonal, fisiología del sistema nervioso, genética, rasgos heredados, diferencias físicas del cerebro, estilo de vida, sucesos emocionales traumáticos,..., pudiendo además ser causa la deficiencia de serotonina (neurotransmisor de nuestro sistema nervioso, asociada a la hormona de la felicidad, por su implicación en las emociones y en el estado de ánimo) y la dopamina (neurotransmisor del placer, cuya función es conectar las neuronas).
Lo que si está claro son los síntomas en quienes la padecen, caracterizándose por un constante desánimo, tristeza, irritabilidad, problemas de sueño, aislamiento social, falta de apetito o por contra comer en exceso,..., ello durante todos los días y al menos durante 2 años.
La distimia daña la salud poco a poco dando lugar con el tiempo a complicaciones graves, y al no saber con exactitud sus causas es difícil prevenir su aparición.
El tratamiento que se puede llevar a cabo es la psicoterapia, y aunque no soy partidaria de la farmacología salvo que no haya nada alternativo, a veces es necesaria ya que inhibe la reabsorción de la serotonina, estabilizando las emociones.
No puedes evitar que las aves de la tristeza pasen por encima de tu cabeza, pero puedes evitar que hagan un nido en tu cabello. Proverbio chino.