Dekker y Hollnagel

Aunque sus ideas son diferentes comparten que las personas no son el eslabón débil de la seguridad, sino la razón por la que el trabajo tiene éxito.
No cabe duda que los sistemas de trabajo son complejos, las condiciones cambian a diario, los procedimientos no pueden describir claramente la realidad, ¿cuántos procedimientos se siguen al pie de la letra?, imposible, los trabajadores tienen que adaptarse para realizar su trabajo de forma eficiente y segura.
Dekker sostiene que la seguridad moderna se ha vuelto demasiado burocrática (muchas normas, papeleo,....), ¿nos suena a todos? las organizaciones crean sistemas que protegen a la organización y no al trabajador.
Hollnagel ve la seguridad desde un punto de vista sistémico, así como que el trabajo nunca se realiza como se dicen en los procedimientos, las personas se ajustan a la realidad (presión del tiempo, problemas con los equipos o cambios inesperados, ...).
Ambos pensadores coinciden en que las personas no son la parte más débil del sistema, culpar no genera aprendizaje, el cumplimiento por sí solo no equivale a seguridad, la seguridad real existe en el trabajo diario, no sólo en los documentos, el éxito y el fracaso provienen de las mismas adaptaciones humanas.
Casos de éxito: Origin Energy redujo en un 90% su sistema de gestión, se pasó del papeleo a lo que realmente importa que es el terreno, se redujo el control central y aumentó la responsabilidad. Conclusión: reducción de costes, menos burocracia y mayor compromiso.
Queensland Health los líderes escucharon al personal de primera línea, pusieron expertos para apoyar el aprendizaje y la compresión, se confió en los trabajadores.
Supermercados Woolworths un menor control generó mejores resultados en materia de seguridad.
Reflexionemos sobre estos nuevos modelos porque la seguridad mejora cuando escuchamos más que auditamos, aprendemos más de lo que culpamos y apoyamos a las personas en lugar de controlarlas. La seguridad la crean las personas que trabajan, ellas son la solución y no el problema.
Las palabras pueden inspirar. Y las palabras pueden destruir. Elige bien. Robin Sharma.